Happily letter after - Vi Keeland Penelope Ward Only it wasn’t from the man I’d eventually fall in love with. It was from his daughter. A sweet little girl named Birdie Maxwell who’d written to the magazine that I worked for. You see, once a year my employer fulfilled a few wishes for readers. Only that column didn’t start up again for months. So I fulfilled some of her wishes myself. It was harmless…so I thought. Until one day I took things too far.While anonymously granting yet another of Birdie’s wishes, I got a look at her father. Her devastatingly handsome, single dad father. I should have stopped playing fairy godmother then. I should have left well enough alone. But I just couldn’t help myself. I had a connection to this girl. One that had me acting irrationally. Like when I showed up on their doorstep. |
(Vaya una a saber cómo van a traducir el título ) Mi historia de amor comenzó con una carta. Solo que no fue del hombre del que eventualmente me enamoré. Fue de su hija. Una dulce niña llamada Birdie Maxwell que había escrito a la revista para la que trabajo. Verás, una vez al año mi jefe cumplía algunos de los deseos de los lectores. Solo que faltaban meses para que esa columna se habilitara. Entonces, cumplí algunos de sus deseos. Era inofensivo… eso pensé. Hasta que un día llevé las cosas demasiado lejos. Mientras cumplía de forma anónima otro de los deseos de Birdie, eché un vistazo a su padre. Su devastadoramente guapo y soltero padre. Y debería haber dejado de jugar al hada madrina. Debería haberme detenido, pero no pude hacerlo. Tenía una conexión con esta niña. Una que me hizo actuar de manera irracional. Como cuando aparecí en su puerta. |
La historia se lee fácil y me traje más palabras para la colección: facetiously -graciosamente, adamant -inflexible, blatantly -descaradamente, crotch - entrepierna. Calculo que me voy a seguir acordando de crotch, del resto no estoy tan segura.
Para quienes no las conocen, les cuento que el formato de las novelas que escriben Vi Keeland y Penelope Ward es más o menos así: dos protagonistas con historias personales fuertes que de tan contrapuestos se sacan chispas; también hay situaciones graciosas, otras tiernas y otras en las que la química entre los protagonistas se hace tangible. Todo aderezado con diálogos redonditos... Hasta que la historia te da una patada en el pecho y las autoras se cobran esos buenos momentos que te hicieron pasar. Pero que no panda el cúnico, ellas son especialistas en escribir finales felices y esa garantía de que todo va a terminar bien te hace soportable el mal rato.
Eso es en general, hasta que... llegamos a esta historia.
Porque esta historia empieza con la patada y tiene varios momentos de estrujarte un poco también, pero lo loco es el punto de partida: una nena escribiendo a la casilla de correos de Santa Claus. Nota al pie: ¿de dónde saca las estampillas? ¿Nadie ve cuándo lleva las cartas al buzón? ¿Y cuándo la recibe "los deseos"? En fin, sigamos: tenemos las historias personales y desde ahí se construye la chispa, los diálogos y las situaciones a las que ellas dos nos tienen acostumbradas... Y es muy genial, sobre todo porque al principio la historia camina por un bordecito muyyyy finito del que nunca se cae: es que si ajustás un poco no tenés un romance, tenés un trhiller o una de terror... pero no. Ellas saben lo que hacen.