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domingo, 14 de noviembre de 2021

Tres pequeñas mentiras - Laura Marshall

Tres pequeñas mentiras - Laura Marshall
Diez años atrás, un horrible acontecimiento sacudió sus vidas, pero no destruyó su amistad. Ahora, Ellen y Sasha comparten piso en Londres, todavía unidas por lo que ocurrió en el pasado. Pero, de repente, un día, Sasha no vuelve a casa. Siguiendo su instinto, Ellen inicia la búsqueda de su amiga, y pronto descubre que quizá no conocía a Sasha tanto como pensaba. Quizá todos estos años, Sasha no haya hecho más que fingir. Cuantos más secretos descubre, más corre peligro su vida. Porque alguien la observa. Alguien que hará todo lo posible para que el pasado quede enterrado para siempre.


No sentí que Tres pequeñas mentiras que de pequeñas poco y nada fuera una historia especialmente adictiva o sorprendente y, aun así, me enganchó.

En dos líneas de tiempo pasado/presente, la mayoría de los capítulos los narra Ellen en primera persona, intercalados con el punto de vista de otros dos personajes.
Desde el principio expone que años atrás pasó algo y hubo un juicio (con un culpable) y también que hay una mujer desaparecida por la que solo se preocupa la que se considera su mejor amiga. 

De esta  historia el cómo está hilada me gustó más que el qué pasa
Mi sensación es que la historia da vueltas sobre los mismos temas y no pasa demasiado (igual ese no sería mi pero. Si tengo que poner uno es que, en parte, el final ¿la parte feliz? no sentí que cerrara con moño).
Creo que es el ritmo, la forma en la que se presentan algunas situaciones y las personalidades de los personajes lo que la hace interesante: eso de dudar; no querer ver, saber o escuchar porque los sentimientos o el encandilamiento ciega… (hasta que la realidad no te deja más opción que abrir los ojos) habilita un juego que suma mucho a la trama.

Con los thrillers, creo, pasa algo curioso: 
Si el desenlace nos sorprende, andá a encontrar a esta altura algo que nos sorprenda lo valoramos... pero también lo hacemos si coincide con nuestras deducciones (el orgullo pesa). Siempre que ese desenlace no sea obvio ni tirado de los pelos, claro.
Este no es el caso porque, en general, está bien hilado.
Y me gustó.