domingo, 20 de febrero de 2022
Lo que no se nombra - Gabriela Margall
domingo, 10 de octubre de 2021
De a tres. Hoy: tres por dos
Primer |
Sara Holland: Everless - Evermore Tenemos una historia de fantasía en un entorno medieval Esta situación es producto de un evento del pasado que se cuenta en leyendas y está vinculado con Jules, la protagonista. Ella está dispuesta a hacer lo que sea para conseguir tiempo/dinero; por ejemplo, ir a trabajar al castillo del que fue desterrada en la infancia junto a su padre, el herrero del castillo, que siempre le recomendó que se mantuviera alejada de ese lugar y de las personas que lo habitan. No voy a dar detalles de qué pasa a partir de ahí (recordemos que estas entradas intentan ser libres de spoilers), solo decir que ella no es de esas heroínas que todo saben y todo resuelven Entonces el primer libro de la bilogía termina y empieza el segundo No puedo contar demasiado sobre el personaje que más me gustó de esta continuación porque le quitaría la mitad del suspenso a la trama; Solo decir que hay idas y vueltas en el tiempo que van atando los cabos que habían quedado sueltos, un poco de acción y un final redondo que le pone moñito a estas historias que yo, que muy de fantasía no soy, disfruté. |
Gabriela Margall: Si encuentro tu nombre en el fuego - Con solo nombrarte Ya comenté lo mucho que me gusta el estilo de Gabriela Margall: el tono, las capas, el sentido del humor y su capacidad para compartir información suficiente del contexto histórico para entender, pero no demasiada para abrumar. Los protagonistas de Si encuentro tu nombre en el fuego son Paula y Guillermo que se construyen como opuestos: ella es inocente, él está hastiado; ella es torpe, él un espía; ella va con el corazón en la mano, él va con un nombre inventado… y ya sabemos qué pasa con los opuestos, ¿no? La protagonista de Con solo nombrarte es Jimena, la prima de Paula, y el contrapunto entre ella y Martín, el protagonista, pasa por otro lado: ambos comerciantes, él es todo lo tradicional que se puede ser y Jimena es todo lo que una mujer de la época no se supone que sea. Hasta ahí, lo habitual, ¿no? Sí pero no. Ambas historias están ambientadas en medio de las invasiones inglesas |
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Delphine de Vigan: Días sin hambre - Nada se opone a la noche Estos libros no forman parte de una bilogía o una serie, pero son autoficciones y creo que uno potencia al otro. Días sin hambre fue publicado primero pero lo leí después de Nada… y eso me ayudó a poner en valor situaciones del pasado que acá se comentan al pasar: el libro se enfoca más en el tiempo que la autora pasó internada para recuperarse de los estragos que la anorexia provocó en su cuerpo. Quizás por eso, o el tono despojado, o que está narrado en tercera persona (y en un principio publicado bajo seudónimo) el libro se siente un poco aséptico; eso no quita que se pueda percibir la necesidad de control, en el pasado y en el presente, la lucha diaria y el proceso de recuperación, pero sin haber leído antes Nada se opone a la noche, no hubiera sido lo mismo. Este libro vino después y sentí que todo estaba expuesto, además de con nombres propios, de manera más cruda A través de fotografías, testimonios, cartas, diarios, cintas y sus propios recuerdos, Delphine de Vigan reconstruye la historia de su madre, durísima, para reconstruir su propia historia porque los vínculos nos marcan de más maneras de las que creemos. En su caso, puede que las vivencias que relata en Días... sirvan como prueba.
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domingo, 7 de marzo de 2021
De institutrices, y eso
Este mes tengo la intención de compartir historias en las que las mujeres, a mi parecer, son los personajes más fuertes.
La entrada de hoy es un recuento de mis impresiones sobre historias de institutrices e incluyen, en mayor o menor medida, romance.
"Sabemos" lo importante que resulta que las mujeres conserven sin mácula su buen nombre y honor en general, y ni se diga cuando el propio sustento depende de eso. Paradójicamente, la vulnerabilidad se retroalimenta: cuanto mayor es, menor es el poder que se tiene para accionar frente a las malas artes de los demás.
Eso cuando protagonizan. Cuando no lo hacen, suele quedar en mayor evidencia su situación incómoda porque están en una especie de limbo: no son parte de la familia, pero tienen una posición más elevada que el resto del servicio así que tampoco terminan de cuadrar entre ellos.
Empiezo con las que, en el momento en que fueron publicadas, podrían considerarse como ficción contemporánea.
Jane Eyre - Charlotte Brontë
Pero sobre todo, triste.
Por si tenés ganas de sumarle carga emotiva: cuando murió su madre Charlotte fue enviada, junto a tres hermanas, a un internado. Dos de ellas enfermaron mientras estaban ahí y murieron tiempo después. Por ahí leí que sus vivencias en ese internado fueron las que inspiraron las de Jane en Lowood.
Triste.
Tras la máscara - Louisa May Alcott
Es un “thriller doméstico” que puesto en contexto: por la época en la que fue escrito, por la trama, la protagonista, por ser escrito por una mujer... muejeje.
Mi único meh es el final un poco rosa, pero puedo consolarme con la frase que dice: "de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno".
Agnes Grey - Anne Brontë
Es la historia de una chica mimada que decide convertirse en institutriz (y bastante aguanta).
La historia está llena de crueldades, miserias humanas y económicas (para una persona trabajadora un reloj era un artículo de lujo, por ej.) en ese mundo limitado y limitante.
Incontable la cantidad de veces que, mientras leía, agradecí haber nacido en este siglo pasando los tres cuartos del anterior para ser más precisa, porque no me imagino qué hubiera hecho si mi realidad hubiera sido como la de Agnes... o la de otra mujer que no tenía más opción que callarse y aguantar si no quería quedarse en la calle.
Como decía al principio, todas las historias tienen romance, protagonistas fuertes y, si querés leer las sinopsis, las fotos van a Goodreads.
Ahora vamos con las actuales:
La perla secreta - Mary Balogh
No solo porque los protagonistas se conocen cuando ella decide prostituirse vulnerabilidad que lleva a más vulnerabilidad, sino porque en la época en la que novela fue escrita la falta de consentimiento y un poco de maltrato no estaban tan mal vistos si la historia terminaba bien O.o
Esta historia es triste, dulce por momentos y soporta una relectura con los ojos de hoy (que no es poco).
Una noche inolvidable - Julia Quinn
Esta es la segunda novela de los Smythe Smith. Esta serie es mi favorita de Julia Quinn, tiene los mejores diálogos, esas escenas graciosas y… ojalá no la agarre Shonda y la modernice.
Esposa por la mañana - Lisa Kleypas
La protagonista ya no es institutriz sino dama de compañia y tiene secundarios geniales (hurón incluido) y fue escrita por Kleypas, qué puedo decir.
La institutriz Gabriela Margall
Del siglo XIX pasamos al XX, pero las circunstancias para las mujeres no cambiaron demasiado.
Todavía expuestas al ojo crítico, presas de sus circunstancias y en una posición vulnerable para variar.
El affaire de la institutriz - Courtney Milan
No es la historia habitual de la institutriz y el noble y eso también es un plus.
En pocas páginas tiene lo que tiene que tener excepto un título y una portada más representativa de la historia que cuenta y presenta a los personajes que van a ser fundamentales en el resto de la serie.
Por cierto, está gratis en Amazon al igual que mi primer libro (recordemos que #cuentadeautora).
Este es el recuento que me sale si tengo que nombrar, sin repetir y sin soplar, libros con institutrices.
¿Vos conocés alguno más?
domingo, 7 de febrero de 2021
La institutriz - Gabriela Margall
Gabriela Margall es una de mis escritoras favoritas porque tiene la cualidad de ubicarte en el medio de la escena para sufrir, disfrutar, reír… o lamentar no poder sacudir a alguno de sus personajes.
Acá nos presenta a Elizabeth Shaw, La institutriz (con todo lo que tiene que ser una institutriz):
“Miss Duncan diría que una institutriz es el modelo de la familia. Debes ser madre, padre, niño, abuelos. Ser nadie cuando es necesario y ser faro en la tormenta. Todos deben mirarla y saber cuál es la respuesta”.
Y creo que de su boca sale la mejor descripción de la historia:
“Un retrato hecho de retazos, de personas que vivían gracias al mar que las devolvía a la playa”.
Hay retazos de todo tipo: delicados, flexibles, nobles, bastante maltratados, rígidos y también de esos almidonados y ásperos que se van suavizando con el tiempo. Muy ásperos… que se suavizan (un poco) en mucho, mucho tiempo.
Me encantó la manera en la que están enlazados esos retazos llenos de dolor, silencios, secretos, lealtad, amistad, amor, idas y vueltas.
También hay humor, que conste.
Y hay un Toby.
Lo que no hay es un epílogo.
¿Será que hay una segunda parte?
Mi obsesión por las historias sin cabos sueltos, quizás, podría conformarse con un epílogo… pero las ganas de seguir leyendo prefieren una segunda parte.













