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domingo, 20 de febrero de 2022

Lo que no se nombra - Gabriela Margall

Lo que no se nombra - Gabriela Margall

En la Argentina próxima al Centenario, las familias acaudaladas desean formar parte de un linaje. Se han trasladado del sur al norte de la ciudad, olvidando las casas que los vieron nacer y, con ellas, el origen de sus familias. Sus ojos están fijos en Europa y en imitar un refinamiento que les es ajeno. Las antiguas viviendas se han transformado en conventillos que cobijan, en la mayor miseria, a los inmigrantes que pueblan Buenos Aires sin ser vistos por la clase dirigente, que da vuelta la cara. Entre tantas cosas mantenidas en silencio, están las hijas de las familias ricas –las princesas de Buenos Aires–, que permanecen en un segundo plano, sin voz ni opiniones propias, como una figura borrosa en una fotografía. Gabriela Margall, en esta consagratoria novela, recrea un universo singular en el que la ciudad y la vida privada se entrelazan, y en el que los personajes borrosos adquieren una voz y un contorno.

Y en el mes del amor… una de amor.

Alguna que otra vez comenté cuanto me gustan las novelas de Gabriela Margall y Lo que no se nombra  tiene de todo eso que disfruto:
-El contexto histórico suficiente para situarse, sin datos de más que distraigan. 
Estamos a principios del siglo XX y Buenos Aires es… Buenos Aires.

-Momentos 😍, momentos 😢, sentido del humor y diálogos también.
—¿Cree que sea grave, doctor?
Federico se confundió.
—No... creo que no es grave.
—Y, ¿qué tiene?
La boca llena de besos.

-Personajes bien delineados:
Victoria tiene ¿rosácea?, mucho tiempo libre y ningún interés práctico. Tampoco tiene idea del mundo o de ella misma; es sensible y bastante cándida.
Según una compañera de trabajo que tenía en el momento que leí la historia por primera vez, Victoria es hueca y “atrasada para la época” (como si las expectativas sobre las personalidades de las heroínas variaran con el siglo un poco sí). 
Según yo, tanto por la época como por su historia personal, se entiende por qué Victoria es cómo es y actúa cómo actúa.
Federico es médico y tiene muy en claro quién es. Tiene ideales, un proyecto, hermanas que quieren verlo casado… además de prejuicios y un pasado humilde.

Ellos se conocen porque el hermano de Victoria fue compañero de Federico en la universidad y… No voy a contar más desde ahí, solo decir que  la historia, con todo y el  tono lúdico, tiene un trasfondo duro que termina de ¿cerrar? después del final de la novela.

Sintetizando: disfruté de Lo que no se nombra cuando la leí por primera vez y en la relectura también.

domingo, 10 de octubre de 2021

De a tres. Hoy: tres por dos





Primer
Sara Holland: Everless - Evermore 
Tenemos una historia de fantasía en un entorno medieval eso ahorra muchas explicaciones en el que la moneda de cambio es el tiempo. La sangre que se extrae -años de vida- se transforma en monedas de hierro. Si tenés muchas, sos rico y si no… vivís pocos años.
Esta situación es producto de un evento del pasado que se cuenta en leyendas y está vinculado con Jules, la protagonista.
Ella está dispuesta a hacer lo que sea para conseguir tiempo/dinero; por ejemplo, ir a trabajar al castillo del que fue desterrada en la infancia junto a su padre, el herrero del castillo, que siempre le recomendó que se mantuviera alejada de ese lugar y de las personas que lo habitan.
No voy a dar detalles de qué pasa a partir de ahí (recordemos que estas entradas intentan ser libres de spoilers), solo decir que ella no es de esas heroínas que todo saben y todo resuelven que tantas veces critiqué, así que no voy a quejarme por quien la desasna sino que las cosas le pasan y en un punto eso me pareció refrescante.
Entonces el primer libro de la bilogía termina y empieza el segundo para que siga libre de spoilers, te sugeriría que no entres al link que lleva a la sinopsis, Acá ella ya sabe por qué le pasa lo que le pasa… pero igual se distrae.
No puedo contar demasiado sobre el personaje que más me gustó de esta continuación porque le quitaría la mitad del suspenso a la trama; Solo decir que hay idas y vueltas en el tiempo que van atando los cabos que habían quedado sueltos, un poco de acción y un final redondo que le pone moñito a estas historias que yo, que muy de fantasía no soy, disfruté.





Gabriela Margall: Si encuentro tu nombre en el fuego - Con solo nombrarte
Ya comenté lo mucho que me gusta el estilo de Gabriela Margall: el tono, las capas, el sentido del humor y su capacidad para compartir información suficiente del contexto histórico para entender, pero no demasiada para abrumar.
Los protagonistas de Si encuentro tu nombre en el fuego son Paula y Guillermo que se construyen como opuestos: ella es inocente, él está hastiado; ella es torpe, él un espía; ella va con el corazón en la mano, él va con un nombre inventado… y ya sabemos qué pasa con los opuestos, ¿no?
La protagonista de Con solo nombrarte es Jimena, la prima de Paula, y el contrapunto entre ella y Martín, el protagonista, pasa por otro lado: ambos comerciantes, él es todo lo tradicional que se puede ser y Jimena es todo lo que una mujer de la época no se supone que sea. Hasta ahí, lo habitual, ¿no?
Sí pero no. Ambas historias están ambientadas en medio de las invasiones inglesas sí, también nos invadieron y hay más acción, pero ambas comparten la ternura, los personajes entrañables, los diálogos reales, el sentido del humor y todo eso que hace que las novelas de esta autora me gusten tanto.





Delphine de Vigan: Días sin hambre - Nada se opone a la noche
Estos libros no forman parte de una bilogía o una serie, pero son autoficciones y creo que uno potencia al otro.
Días sin hambre fue publicado primero pero lo leí después de Nada… y eso me ayudó a poner en valor situaciones del pasado que acá se comentan al pasar: el libro se enfoca más en el tiempo que la autora pasó internada para recuperarse de los estragos que la anorexia provocó en su cuerpo.
Quizás por eso, o el tono despojado, o que está narrado en tercera persona (y en un principio publicado bajo seudónimo) el libro se siente un poco aséptico; eso no quita que se pueda percibir la necesidad de control, en el pasado y en el presente, la lucha diaria y el proceso de recuperación, pero sin haber leído antes Nada se opone a la noche, no hubiera sido lo mismo.
Este libro vino después y sentí que todo estaba expuesto, además de con nombres propios, de manera más cruda y yo sentí más conmovedora.
A través de fotografías, testimonios, cartas, diarios, cintas y sus propios recuerdos, Delphine de Vigan reconstruye la historia de su madre, durísima, para reconstruir su propia historia porque los vínculos nos marcan de más maneras de las que creemos.
En su caso, puede que las vivencias que relata en Días... sirvan como prueba.

domingo, 7 de marzo de 2021

De institutrices, y eso

Este mes tengo la intención de compartir historias en las que las mujeres, a mi parecer, son los personajes más fuertes.

La entrada de hoy es un recuento de mis impresiones sobre  historias  de  institutrices e incluyen, en mayor o menor medida, romance.


"Sabemos" lo importante que resulta que las mujeres conserven sin mácula su buen nombre y honor en general, y ni se diga cuando el propio sustento depende de eso. Paradójicamente, la vulnerabilidad se retroalimenta: cuanto mayor es, menor es el poder que se tiene para accionar frente a  las malas artes de los demás.

Por regla general, las institutrices se destacan por estar en una posición vulnerable y por su terquedad convicción(nes).

Eso cuando protagonizan. Cuando no lo hacen, suele quedar en mayor evidencia su situación incómoda porque están en una especie de limbo: no son parte de la familia, pero tienen una posición más elevada que el resto del servicio así que tampoco terminan de cuadrar entre ellos.


Empiezo con las que, en el momento en que fueron publicadas, podrían considerarse como ficción contemporánea. 


Jane Eyre - Charlotte Brontë

Si querés un clásico triste, este es. También tiene algo tétrico, gótico y de suspenso. 

Pero sobre todo, triste.

Por si tenés ganas de sumarle carga emotiva: cuando murió su madre Charlotte  fue enviada, junto a tres  hermanas, a un internado. Dos de ellas enfermaron mientras estaban ahí y murieron tiempo  después. Por ahí leí que sus vivencias en ese internado fueron las que inspiraron las de Jane en Lowood.

Triste.


Tras la máscara - Louisa May Alcott

Un misterio  chiquito lleno de puestas en escena y la habilidad de LMA de construir semblanzas con un par de rasgos.

Es un “thriller doméstico” que puesto en contexto: por la época en la que fue escrito, por la trama, la protagonista, por ser escrito por una mujer...  muejeje.

Mi único meh es el final un poco rosa, pero puedo consolarme con la frase que dice: "de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno".


Agnes Grey - Anne  Brontë

La historia tiene esa cualidad charlada que disfruto, pero lo que cuenta es tan, tan deprimente.

Es la historia de una chica mimada que decide convertirse en institutriz (y bastante aguanta). 

La historia está llena de crueldades, miserias humanas y económicas (para una persona trabajadora un  reloj era un artículo de lujo, por ej.) en ese mundo limitado y limitante. 

Incontable la cantidad de veces que, mientras leía, agradecí haber nacido en este siglo pasando los tres cuartos del anterior para ser más precisa, porque no me imagino qué hubiera hecho si mi realidad hubiera sido como la de Agnes... o la de otra mujer que no tenía más opción que callarse y aguantar si no quería quedarse en la calle.


Como decía al principio, todas las historias tienen romance, protagonistas fuertes y, si querés leer las sinopsis, las fotos van a Goodreads.

Ahora vamos con las actuales:


La perla secreta - Mary Balogh

El punto de partida es escabroso y la historia tiene grandes chances de volcar… pero no vuelca.

No solo porque los protagonistas se conocen cuando ella decide prostituirse vulnerabilidad que lleva a más vulnerabilidad, sino porque en la época en la que novela fue escrita la falta de consentimiento y un poco de  maltrato no estaban tan mal vistos si la historia terminaba bien O.o

Esta historia es triste, dulce por momentos y soporta una relectura con los ojos de hoy (que no es poco).


Una noche inolvidable - Julia Quinn

Volvemos a la vulnerabilidad y le sumamos secretos.

Esta es la segunda novela de los Smythe Smith. Esta serie es mi favorita de Julia Quinn, tiene los mejores diálogos, esas escenas graciosas y… ojalá no la agarre Shonda y la modernice.


Esposa por la mañana - Lisa Kleypas

Esta historia va de detestarse a primera vista y es la cuarta novela de la serie de Los Hathaway... que no serán Las Floreros, pero tienen su encanto (si no recuerdo mal, en alguna aparece Marcus).

La protagonista ya no es institutriz sino dama de compañia y tiene secundarios geniales (hurón incluido) y fue escrita por Kleypas, qué puedo decir.


La institutriz Gabriela Margall

Esta historia habla, también, de segundas oportunidades.

Del siglo XIX pasamos al XX, pero las circunstancias para las mujeres no cambiaron demasiado.

Todavía expuestas al ojo crítico, presas  de sus circunstancias y en una posición vulnerable para variar.


El affaire de la institutriz - Courtney Milan 

Es la precuela de Los hermanos siniestros. Una historia corta en la que está presente la vulnerabilidad de la que hablaba al principio de la entrada y la terquedad también.

No es la historia habitual de la institutriz y el noble y eso también es un plus.

En pocas páginas tiene lo que tiene que tener excepto un título y una portada más representativa de la historia que cuenta y presenta a los personajes que van a ser fundamentales en el resto de la serie.

Por cierto, está gratis en Amazon al igual que mi primer libro (recordemos que #cuentadeautora).


Este es el recuento que me sale si tengo que nombrar, sin repetir y sin soplar, libros con institutrices.


¿Vos conocés alguno más?



domingo, 7 de febrero de 2021

La institutriz - Gabriela Margall

La institutriz - Gabriela Margall
¿A qué lugar pertenecemos? ¿Al lugar donde nacimos o a donde viven nuestros amores? ¿Al lugar con el que soñamos todas las noches? Elizabeth Shaw desea volver al pueblo donde nació, el puerto de Fowey, en el sur de Inglaterra. Huérfana desde los dieciséis años, su existencia ha transcurrido en casas ajenas, educando niños y jovencitas de alta sociedad en Buenos Aires. Disciplinada y dueña de firmes convicciones, su trabajo le permitió hacerse un nombre y convertirse en una institutriz apreciada y respetada.
Cuando su regreso a Inglaterra es casi un hecho, una familia -a la que está unida por fuertes lazos- requiere su experiencia.
La lealtad y sus sentimientos todavía vivos la llevarán a entrar en un hogar donde todas sus convicciones serán cuestionadas: un antiguo amor volverá a su vida, dos niños desamparados pondrán a prueba su capacidad y Elizabeth deberá lidiar con la pregunta sobre su verdadero origen.


Gabriela Margall es una de mis escritoras favoritas porque  tiene la cualidad de ubicarte en el medio de la escena para sufrir, disfrutar, reír… o lamentar no poder sacudir a alguno de sus personajes.


Acá nos presenta a Elizabeth Shaw, La institutriz (con todo lo que tiene que ser una institutriz):

“Miss Duncan diría que una institutriz es el modelo de la familia. Debes ser madre, padre, niño, abuelos. Ser nadie cuando es necesario y ser faro en la tormenta. Todos deben mirarla y saber cuál es la respuesta”. 


Y creo que de su boca sale la mejor descripción de la historia:


“Un retrato hecho de retazos, de personas que vivían gracias al mar que las devolvía a la playa”.


Hay retazos de todo tipo: delicados, flexibles, nobles, bastante maltratados, rígidos  y también de esos almidonados y ásperos que se van suavizando con el tiempo. Muy ásperos… que se suavizan (un poco)  en mucho, mucho tiempo.

Me encantó  la manera en la que están enlazados esos retazos llenos de dolor, silencios, secretos, lealtad, amistad, amor, idas y vueltas.

También hay humor, que conste.

Y hay un Toby.

Lo que no hay es un epílogo.

¿Será que hay una segunda parte?


Mi obsesión por las historias sin cabos sueltos, quizás, podría conformarse con un epílogo… pero las ganas de seguir leyendo prefieren una segunda parte.


domingo, 4 de agosto de 2019

El secreto de Jane Austen - Gabriela Margall

El secreto de Jane Austen - Gabriela Margall
En esta deliciosa historia de amor entre Isidro Casanova y Palermo, Gabriela Margall nos lleva de la mano por los caminos de la Historia, la escritura y el amor para develar El secreto de Jane Austen.
Laura Robles tiene un secreto. Admiradora fiel de Jane Austen, desde pequeña sueña con ser escritora. Y después de dos años de trabajo, por fin concluye una novela cuya existencia no revelará a nadie pero que le inunda el corazón de alegría. Julián Cavallaro es un escritor y editor que ha perdido el rumbo. Vive desencantado de todo, aburrido, triste. Después de una ruptura amorosa, la vida de Julián está igual que su casa: en reconstrucción. Hace tiempo que no escribe, se olvida de obligaciones importantes. Laura y Julián se conocen, se gustan, se enamoran. Hablan sobre Jane Austen, hablan sobre el amor, hablan sobre libros, hablan sobre el deseo y sobre la escritura. Los dos tienen el corazón con cicatrices y deberán elegir entre el miedo y la confianza.

La primera vez que leí (no recuerdo dónde) el término Book tour me imaginé que se trataba de una especie de recorrido por los escenarios del book en cuestión; no de un libro "que se iba de gira".
Empiezo diciendo esto porque "El secreto..." es ideal para un book tour (el de mi interpretación).
¡Es que hay tanto Buenos Aires en sus páginas!
Está la parte fashion y la que no lo es; eso sí: nos ahorraría el viaje en colectivo y subte en hora pico... pero eso también es Buenos Aires.
También sirve para conocer las impresiones de la autora sobre Jane Austen y algunos de sus descubrimientos: Gabriela Margall es historiadora y la protagonista también lo es.
Laura es sensible, tiene claro de dónde viene y está construyendo su futuro.
Julián es un montón de cosas, está harto y, para mi gusto, al final de la historia sigue tan corto como  al principio...  pero es leal con los que considera su familia, huele rico y "llena bien las remeras".
Es una novela cercana y hermosa en las que hay charlas a las que, tranquilamente, todas podríamos sumar nuestras experiencias.
Y me hizo acordar de lo mucho que extraño tener un gato.