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domingo, 17 de febrero de 2019

De "Switfies" y "Mientras escribo" de Stephen King.

Aunque me encanta cómo escribe Stephen King, no leí tantos libros suyos como me hubiera gustado.
Para empezar, no consumo terror. Es más, el único libro que leí del género fue Carrie y tuve pesadillas por días; (dentro de mis ¿particularidades?)   soy muy miedosa… y novelera: necesito dejar las historias en puntos en los que los malos no están haciendo de las suyas y los buenos están seguros; porque sino… sueño (y eso cuando duermo).

Desde que leo de a ratitos, ni siquiera elijo sus novelas negras.
Es que él es muy fan de los cliffhanger (es el recurso de poner un gancho al final del capítulo que te incita a leer el siguiente para saber cómo se resolvió la situación) porque es empezar y no saber cuándo va a ser el punto en el que todo va a volver a estar en calma (calma que necesito para no quedar enroscada inventando escenarios alternativos).

Uno de mis regalos de cumpleaños fue “Mientras escribo”.
Mientras Escribo -Stephen King
'Sino tiene tiempo para leer, no tendrá el tiempo o las herramientas necesarias para escribir.' 
Pocas veces un libro sobre el oficio de escribir ha resultado tan clarificador, útil y revelador. Mientras escribo empieza el relato de la asombrosa infancia de Stephen King y su extraño y temprano interés por la escritura. Una serie de vívidos recuerdos de la adolescencia, de la universidad y de los años de lucha que lo llevaron a la culminación de su primera novela, Carrie, aportan al lector una amena y divertida perspectiva sobre la formación del escritor. A continuación King describe las herramientas básicas del oficio y expone sus opiniones personales sobre el secreto de la escritura.
Mientras escribo culmina con el conmovedor relato de cómo su necesidad de escribir lo estimuló para recuperarse de su casi fatal accidente en el verano de 2000.

La primera parte es una autobiografía y cierra con una lista de sus libros imprescindibles. En medio hay un desglose de “la caja de herramientas” que se usa al escribir.

La primera y fundamental es LEER.
Yo leo, Mr King, de a ratitos salteados (y no muchas cosas suyas) pero leo, para que sepa ¿?

Lo que más me llamó la atención del libro fue el apartado dedicado a  los diálogos; odio las palabras repetidas así que me molesta el:

A  —dijo tal.
B —dijo cual.
AB —dijo tal cual.
ZZZZ —dijo (se´gual).

Los que saben, “dicen” que el cerebro tiene el "dice" incorporado y no lo registra.
En fin…

Él avala esto y despotrica contra los verbos de atribuciones de diálogo; ahondando en las “Switfies” (redundancias).


Confieso que desde que leí el libro suelo encontrarlas por todos lados y a veces las justifico.
Ya sé que si algo está entre signos de interrogación, obviamente es una pregunta… pero  se usa la "palabrita" para identificar al hablante.

Voy a intentar no hacerlo más, Mr King; pero... quién no ha caído en el:
—¡Qué alegría! —exclamó Pepita, sonriente. 
(o alguna variación de la obviedad).


Una ¿solución? podría ser incorporar acciones para ahorrar el dicendi:

—¡Qué alegría! —Pepita pegaba saltitos.

...pero se pierde el ritmo.

¡Qué difícil todo!