El viernes terminé de leer “El intermediario” y no me abandona la sensación de que el nombre está mal puesto, “Oda a Bolonia” sería más adecuado: el entorno es tan protagonista como Joel Backman.
No conozco la ciudad (o no la conocía), pero no tengo dudas de que cualquiera que la haya visitado se va a encontrar reviviéndola a cada paso porque el libro está cargado de descripciones.
La historia va más de… ¿espías? que de entramado judicial.
Sé que no todos sus libros van a ser de ese estilo, pero cuando leo a John Grisham quiero encontrarme con otro “El informe pelícano”... Mala mía.
Lo que sí encontré fue la mención de mi país como destino elegido por algún profugado.