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domingo, 7 de marzo de 2021

De institutrices, y eso

Este mes tengo la intención de compartir historias en las que las mujeres, a mi parecer, son los personajes más fuertes.

La entrada de hoy es un recuento de mis impresiones sobre  historias  de  institutrices e incluyen, en mayor o menor medida, romance.


"Sabemos" lo importante que resulta que las mujeres conserven sin mácula su buen nombre y honor en general, y ni se diga cuando el propio sustento depende de eso. Paradójicamente, la vulnerabilidad se retroalimenta: cuanto mayor es, menor es el poder que se tiene para accionar frente a  las malas artes de los demás.

Por regla general, las institutrices se destacan por estar en una posición vulnerable y por su terquedad convicción(nes).

Eso cuando protagonizan. Cuando no lo hacen, suele quedar en mayor evidencia su situación incómoda porque están en una especie de limbo: no son parte de la familia, pero tienen una posición más elevada que el resto del servicio así que tampoco terminan de cuadrar entre ellos.


Empiezo con las que, en el momento en que fueron publicadas, podrían considerarse como ficción contemporánea. 


Jane Eyre - Charlotte Brontë

Si querés un clásico triste, este es. También tiene algo tétrico, gótico y de suspenso. 

Pero sobre todo, triste.

Por si tenés ganas de sumarle carga emotiva: cuando murió su madre Charlotte  fue enviada, junto a tres  hermanas, a un internado. Dos de ellas enfermaron mientras estaban ahí y murieron tiempo  después. Por ahí leí que sus vivencias en ese internado fueron las que inspiraron las de Jane en Lowood.

Triste.


Tras la máscara - Louisa May Alcott

Un misterio  chiquito lleno de puestas en escena y la habilidad de LMA de construir semblanzas con un par de rasgos.

Es un “thriller doméstico” que puesto en contexto: por la época en la que fue escrito, por la trama, la protagonista, por ser escrito por una mujer...  muejeje.

Mi único meh es el final un poco rosa, pero puedo consolarme con la frase que dice: "de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno".


Agnes Grey - Anne  Brontë

La historia tiene esa cualidad charlada que disfruto, pero lo que cuenta es tan, tan deprimente.

Es la historia de una chica mimada que decide convertirse en institutriz (y bastante aguanta). 

La historia está llena de crueldades, miserias humanas y económicas (para una persona trabajadora un  reloj era un artículo de lujo, por ej.) en ese mundo limitado y limitante. 

Incontable la cantidad de veces que, mientras leía, agradecí haber nacido en este siglo pasando los tres cuartos del anterior para ser más precisa, porque no me imagino qué hubiera hecho si mi realidad hubiera sido como la de Agnes... o la de otra mujer que no tenía más opción que callarse y aguantar si no quería quedarse en la calle.


Como decía al principio, todas las historias tienen romance, protagonistas fuertes y, si querés leer las sinopsis, las fotos van a Goodreads.

Ahora vamos con las actuales:


La perla secreta - Mary Balogh

El punto de partida es escabroso y la historia tiene grandes chances de volcar… pero no vuelca.

No solo porque los protagonistas se conocen cuando ella decide prostituirse vulnerabilidad que lleva a más vulnerabilidad, sino porque en la época en la que novela fue escrita la falta de consentimiento y un poco de  maltrato no estaban tan mal vistos si la historia terminaba bien O.o

Esta historia es triste, dulce por momentos y soporta una relectura con los ojos de hoy (que no es poco).


Una noche inolvidable - Julia Quinn

Volvemos a la vulnerabilidad y le sumamos secretos.

Esta es la segunda novela de los Smythe Smith. Esta serie es mi favorita de Julia Quinn, tiene los mejores diálogos, esas escenas graciosas y… ojalá no la agarre Shonda y la modernice.


Esposa por la mañana - Lisa Kleypas

Esta historia va de detestarse a primera vista y es la cuarta novela de la serie de Los Hathaway... que no serán Las Floreros, pero tienen su encanto (si no recuerdo mal, en alguna aparece Marcus).

La protagonista ya no es institutriz sino dama de compañia y tiene secundarios geniales (hurón incluido) y fue escrita por Kleypas, qué puedo decir.


La institutriz Gabriela Margall

Esta historia habla, también, de segundas oportunidades.

Del siglo XIX pasamos al XX, pero las circunstancias para las mujeres no cambiaron demasiado.

Todavía expuestas al ojo crítico, presas  de sus circunstancias y en una posición vulnerable para variar.


El affaire de la institutriz - Courtney Milan 

Es la precuela de Los hermanos siniestros. Una historia corta en la que está presente la vulnerabilidad de la que hablaba al principio de la entrada y la terquedad también.

No es la historia habitual de la institutriz y el noble y eso también es un plus.

En pocas páginas tiene lo que tiene que tener excepto un título y una portada más representativa de la historia que cuenta y presenta a los personajes que van a ser fundamentales en el resto de la serie.

Por cierto, está gratis en Amazon al igual que mi primer libro (recordemos que #cuentadeautora).


Este es el recuento que me sale si tengo que nombrar, sin repetir y sin soplar, libros con institutrices.


¿Vos conocés alguno más?



domingo, 5 de enero de 2020

En el huerto de las Mujercitas - Gloria V. Casañas

En el huerto de las Mujercitas - Gloria V. Casañas
A mediados del siglo XIX en Concord, un histórico pueblo de Massachusetts, los vecinos son ilustres pensadores en la época: Emerson, Thoreau, Hawthorne, y entre ellos la familia Alcott, cuya segunda hija, Louisa May, acaba de saltar a la fama literaria con una novela juvenil.
Hasta allí llega Analisa Clemens en compañía de su tía, huyendo de la Guerra de Secesión. Lectora empedernida, Analisa busca refugio a sus pesares en los libros, y halla una extraña coincidencia entre sus sentimientos y los de las hermanas March de la famosa novela Mujercitas. Un manuscrito que descubre aspectos insospechados de la vida en Concord le demuestra que aquel lugar no es el apacible pueblo blanco que parece, y la intriga por saber a quiénes se refiere el anónimo autor de esas páginas la conduce a la gente de las colinas y a Justin, un joven de carácter y modales por completo opuestos a los de su antiguo prometido. Su afán de vivir aventuras la empuja hacia Orchard House, la casa de las mujercitas de la novela. En ella, Analisa encuentra no sólo la respuesta a sus incógnitas, sino una revelación que cambiará su vida para siempre.
En el huerto de las Mujercitas rinde homenaje a una escritora que evadió los esquemas de pensamiento reservados a las mujeres de entonces, se atrevió a desafiar las convenciones sin perder su amor por la familia ni el romanticismo, y dejó profunda huella en otros escritores. Es también una novela dentro de otra, a tal punto fusionadas que la realidad se torna ficción y ésta se vuelve real. Louisa May Alcott actúa en ella como un personaje más, revelándonos secretos desconocidos de la familia y de su papel en la historia de Concord, un sitio que Gloria V. Casañas conoce y ama, y del que trae para sus lectores, además de una romántica trama, un encantador diario de viaje por Orchard House y sus alrededores.

El libro empieza con Gloria V. Casañas contándonos que a Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas, su mamá le cosió “un gorro para escribir”.
Sí, como el de Jo.
También cuenta que la historia de Mujercitas tiene tintes autobiográficos. Por ejemplo, su padre tuvo una escuela, su hermana menor era "un pequeño Rafael"; Louisa escribió (bajo seudónimo) novelas góticas para mantener a su familia... y tantos detalles más. Hasta ese evento (lo llamo así para no espoilear) en particular. Sí, ese que hubiera preferido que solo  fuera ficción no lo es; hasta la circunstancia que lo desencadenó es real.

Y empieza la historia "principal" que habla de pérdidas y sacar fuerzas de donde no hay, también de prejuicios y la importancia "de ver con el corazón y la mente". Hay amor, intriga, un gato y sirve de excusa para conocer más de los pensamientos de Louisa porque ella aparece como personaje.
La historia tiene un final, pero el libro no.

Es que Gloria lo cierra mostrándonos de manera preciosa el entorno y la casa donde crecieron las mujercitas. Que queda en Concord, Massachusetts, cuna de personalidades bastante ilustres. ¿Sería algo algo en el agua? 



Si no leíste Mujercitas, este libro un  acercamiento más que amigable a ese universo. Pero si alguna vez te emocionaste con Mujercitas, es un indispensable porque le da mayor profundidad a esas historias tan queridas y permite conocer un poco a esa autora que puso tanto de sí en ellas... y te dan ganas de saber más todavía.