Es de esas películas que se mantienen fieles al libro; excepto en el final en el que falta un detalleAZO que me emocionó en el libro (y quizás por eso molestó más que la película lo pasara por alto).
Comparte con el libro el inicio con un toque onírico y en imágenes la historia remarca los excesos: la languidez o los nervios de los personajes, pasando por la opulencia, el descontrol y también en los contrastes, desde el brillo de algunos a la opacidad de otros.
Y es muy muy vistosa.
El libro es áspero; tiene algo onírico en las descripciones de las situaciones y personajes al principio, pero se pone más real a medida que avanza.
«Antes de criticar a nadie», me dijo, «recuerda que no todo el mundo ha tenido las ventajas que has tenido tú».
Y está bueno recordarlo cada tanto (la parte de no criticar) porque la historia está llena de situaciones/personajes criticables y no solo esta persona "hecha a sí misma".
No sería un clásico si esta historia que escribió Scott Fitzgerald hace casi cien años en varias cuestiones siga vigente: la idea de "ser el único y por eso blablabla", de hablar por nosotras y hablar por atrás... eso sí, sin dejar de disfrutar la fiesta.
Hasta que la fiesta se acaba y te quedás solo.