Cuando vi la serie me sorprendió el tono, algunos giros (sobre todo hacia la mitad) y me quedé con ganas de más… así que fui al libro.
En el libro quedan menos hilos sueltos; pero varios que en la serie son vibrantes están más desteñidos: los conflictos, los antagonismos y también las razones detrás de esos antagonismos. La serie mantiene -y potencia- la disparidad de las relaciones que se muestran, los secretos y el detonante (aunque cambia la manera en la que detona). También hay otras variaciones que tienen como objetivo sumarle carga dramática a la historia y se la suma a montones.
Dicen que los libros “tienen que mostrar, no contar” y tuve la sensación de ver qué estaba pasando mientras leía... pero no tengo tan claro si eso fue por la habilidad de la autora o por haber visto la serie antes.
Siento que en la serie los personajes estaban más estereotipados y había cierta premeditación en sus acciones; pero en los dos formatos la esencia primera (o última) de los personajes se mantiene.
Es una historia que, en definitiva, habla de las diferentes maneras de maternar y que cada quien decida con cual está (más) de acuerdo.
Hablando de madres; un abrazo a todas las madres de por acá por su día y a las de por allá porque sí.