Por algún lado hay que empezar y en esta primera entrada del #leoautorasoct decidí compartir libros que me marcaron en la infancia y cuyo recuerdo aún perdura.
Artemito y la princesa - Marjorie Torrey
Como soy la menor de cuatro hermanas (hasta ahí el parecido con las March), varias de mis lecturas de la infancia provinieron de los restos de sus colecciones Kapelusz y Robin Hood. Una de ellas fue este libro que cuenta la historia de Artemito, un dragón con un nombre larguísimo que vivía en un bosque con sus padres, así que se sentía muy solito y aburrido; entonces un día empezó a caminar, caminar y trepar hasta que llegó a una montaña en la que vivía un rey, una reina, un suegro, una cocinera, un par de escuderos y una princesa que se llamaba Pandy que también estaba muy solita y aburrida.Cuestión que se hicieron amigos y todo transcurría en armonía hasta que apareció un primo de la princesa que, además de ser un horror de nenito, era príncipe.
Me dan miedo un montón de cosas -reales e imaginarias- pero siempre que veo un dragón, me da un poco de ternura y de esto hago responsable a este libro que arruinó cualquier posibilidad de temerle a los dragones pero no me ayudó a pensar que los príncipes pueden ser horrendos.
Papaito Piernas largas - Jean Webster
Recuerdo haber comprado este libro en Avon con “mi plata” (detalle: mi mamá era quien vendía Avon y muy probablemente quien me había dado la plata. Detalle).Esta es una novela epistolar de una sola vía en la que a Jerusha, una huérfana que vive en un orfanato, un benefactor anónimo le otorga una beca para ir a la Universidad y convertirse en escritora. A cambio, ella tiene que escribirle todos los meses contándole sus avances en los estudios… pero termina contándole mucho más que eso.
¿Por qué digo que es de una sola vía? Porque desde el principio se le aclara que este benefactor nunca va a responder sus cartas ni va a decirle quién es. La única referencia que ella tiene de él es que él es alto y...
Este es el primer registro que tengo de un giro inesperado (giro inesperado que nunca vi venir bendita inocencia).
El libro de los chicos enamorados -Elsa Bonermann
No recuerdo cómo fue que este libro de poemas llegó a mis manos… pero creo que es el responsable de mi obsesión porque todo rime.

Los girasoles de día
son –de noche— giralunas.
Son flores enamoradas:
no logra dormir ninguna.
¡Despiértate, compañero!
¡Míralas pasear en coche
por los callados senderos,
teñidas de pura noche,
todas con blancos sombreros!
Levántate, di que sí,
y entre las flores abiertas
me verás pasar a mí...
Yo también estoy despierta
de tanto pensar en ti.
De girasoles y giralunas Los girasoles de día son –de noche— giralunas. Son flores enamoradas: no logra dormir ninguna. ¡Despiértate, compañero! ¡Míralas pasear en coche por los callados senderos, teñidas de pura noche, todas con blancos sombreros! Levántate, di que sí, y entre las flores abiertas me verás pasar a mí... Yo también estoy despierta de tanto pensar en ti. Girasolera de día; de noche, giralunera. Gira el sueño por el aire... No lo atrapo, aunque quisiera.